Vinilo
Un sistema de vinilo se compone de tres piezas que trabajan juntas: el tocadiscos (o giradiscos), la cápsula que lee el surco y el previo de phono, que amplifica y corrige la señal antes de llegar al amplificador. Ese tercer elemento sorprende a mucha gente: la salida de un plato es miles de veces más débil que la de un reproductor de CD, así que necesita una etapa específica. Algunos platos y algunos amplificadores ya la llevan integrada; otros no, y conviene saberlo antes de comprar.
En Stella Audio & Video, en Santiago de Compostela, trabajamos las marcas que cubren cada tramo. Vieta, para quien empieza y quiere escuchar sus discos sin complicarse. Rekkord, fabricados en la Selva Negra alemana, con una construcción difícil de encontrar en su rango de precio. Pro-Ject, la gama más amplia del mercado, con opciones desde la entrada hasta el terreno audiófilo. Y Rega, referencia británica cuya filosofía de masa ligera y rigidez extrema es el escalón donde muchos se quedan para siempre. Para la parte de amplificación de phono contamos con NAD y Cambridge Audio, y en cápsulas trabajamos Ortofon y Nagaoka, dos escuelas distintas que permiten afinar el carácter del equipo sin cambiar de plato.
El error más común al montar un equipo de vinilo es repartir mal el presupuesto: un plato caro con una cápsula mediocre rinde peor que un conjunto equilibrado, y el previo condiciona el resultado más de lo que parece. Cuéntanos qué amplificador tienes y qué escuchas, y te proponemos un conjunto coherente. O ven a nuestra sala de escucha en Santiago de Compostela y compara varios platos con tus propios discos.
Subcategorías
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Tocadiscos
El tocadiscos es la pieza que más condiciona el sonido de un equipo de vinilo, porque todo lo que se pierde o se añade en la lectura del surco ya no se recupera después. Lo que marca la diferencia entre un plato y otro no es la lista de funciones, sino tres cosas poco vistosas: la estabilidad del motor y su aislamiento de vibraciones, la rigidez del brazo y su ajuste, y la calidad de la cápsula. Por eso un plato sencillo bien construido supera a menudo a otro más caro cargado de automatismos.
En Stella Audio & Video trabajamos cuatro marcas que cubren tramos distintos. Vieta, para quien quiere volver al vinilo sin una inversión grande. Rekkord, fabricados en Alemania, con mecánica seria y automatismo fiable a un precio muy competitivo. Pro-Ject, la gama más extensa del mercado, desde modelos de entrada hasta terreno claramente audiófilo. Y Rega, cuya filosofía de plato ligero y brazo extremadamente rígido define una escuela propia y es, para muchos aficionados, el punto de llegada.
Antes de decidir conviene resolver dos preguntas: si tu amplificador tiene entrada de phono o vas a necesitar un previo aparte, y si prefieres manual o automático, porque no todos los platos paran solos al terminar la cara. Dinos con qué equipo vas a usarlo y te decimos qué combinación tiene sentido, o ven a compararlos en directo en nuestra sala de Santiago de Compostela.
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Previos de phono
La señal que sale de un tocadiscos es miles de veces más débil que la de cualquier otra fuente, y además llega con las frecuencias deliberadamente alteradas: al grabar el disco se atenúan los graves y se realzan los agudos siguiendo la curva RIAA, para que el surco quepa y dure. El previo de phono hace las dos cosas a la vez, amplificar y deshacer esa curva. Sin él, el vinilo suena bajísimo y sin cuerpo.
La primera pregunta es si lo necesitas: muchos amplificadores llevan entrada de phono integrada, y algunos tocadiscos incorporan el previo dentro. Si tienes ambas cosas, un previo externo sigue siendo una mejora habitual, porque en un aparato dedicado el circuito está lejos de las fuentes de ruido del amplificador. La segunda pregunta es qué cápsula usas: las de imán móvil (MM) y las de bobina móvil (MC) piden ganancias e impedancias distintas, ...y no todos los previos admiten las dos. Las cápsulas Ortofon 2M que montan de serie muchos Pro-Ject y Rega son de imán móvil, así que cualquier entrada MM estándar te vale.
En Stella Audio & Video trabajamos previos de phono de NAD y Cambridge Audio, dos marcas con una relación entre prestaciones y precio muy sólida en esta categoría. Si no tienes claro qué lleva tu amplificador o qué tipo de cápsula monta tu plato, escríbenos con el modelo y lo comprobamos contigo antes de que compres nada.
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Cápsulas y agujas
La aguja es la única pieza de un equipo de música que se desgasta con el uso. Una punta de diamante elíptica dura entre 400 y 600 horas de reproducción según el fabricante; pasado ese punto no solo suena peor, sino que empieza a dañar los discos de forma irreversible. Cambiarla a tiempo es la inversión más rentable que existe en vinilo.
En Stella Audio & Video trabajamos Ortofon y Nagaoka, y no son intercambiables: las Ortofon 2M tienden a un sonido neutro y detallado, mientras que las Nagaoka de la serie MP tienen fama de medios más cálidos y densos, muy agradecidas con el rock y el jazz de catálogo antiguo. Elegir entre una y otra es una forma barata de ajustar el carácter de tu equipo. Además, en muchos casos no hace falta sustituir la cápsula entera: varias series permiten cambiar solo la aguja, y subir de una punta cónica a una elíptica es una mejora audible sin tocar nada más.
Si no sabes qué cápsula monta tu plato ni cuántas horas lleva, dinos el modelo y lo miramos contigo. En nuestra tienda de Santiago de Compostela podemos comprobarlo, montar la cápsula nueva y ajustar peso de lectura y antiskating, que es donde se pierde buena parte del resultado cuando el montaje se hace a ojo.
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Accesorios de tocadiscos
Correas, fuentes de alimentación, tapas antipolvo, espaciadores y herramientas de ajuste. Las piezas que mantienen un tocadiscos girando como el primer día, y las que permiten sacarle más de lo que trae de fábrica.
La correa es un consumible, aunque no lo parezca
Es la pieza que más gente olvida. El caucho se reseca y pierde elasticidad con los años, aunque el tocadiscos apenas se use, y el resultado es una velocidad que deja de ser constante. No siempre se manifiesta como algo evidente: antes de que un disco suene claramente desafinado, lo que se percibe es una pérdida de estabilidad en las notas sostenidas —un piano, una voz mantenida, un instrumento de viento— y una sensación general de que el sonido ha perdido cuerpo.
Como referencia, una correa de uso habitual pide relevo cada tres o cinco años. Es de las intervenciones más baratas que existen y de las que más se notan cuando el original ya está cansado.
Mejorar, no solo reponer
Buena parte de lo que hay aquí no sustituye nada roto: mejora lo que ya funciona. Una fuente de alimentación externa saca el ruido de red del chasis y estabiliza el giro del motor. Una correa de tolerancia más ajustada reduce las variaciones de velocidad. Un espaciador corrige el ángulo de lectura cuando se monta una cápsula que no es la que el brazo tenía previsto. Son mejoras acumulativas, cada una pequeña, que juntas cambian el carácter de un plato sin tocar la cápsula ni el amplificador.
Comprueba la compatibilidad antes de comprar
Los accesorios de tocadiscos rara vez son universales. Una correa tiene un diámetro y una sección concretos, una fuente de alimentación está calculada para un motor determinado y un kit de actualización puede exigir una revisión previa del aparato. En cada ficha indicamos con qué modelos es compatible cada pieza, pero si tienes cualquier duda con tu equipo, pregúntanos antes de pedirlo.
Puedes consultarnos en nuestro showroom de Santiago de Compostela, en San Pedro de Mezonzo 7, o llamarnos al 981 373 952.
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Limpieza y cuidado del...
Limpiadores, paños, líquidos y fundas interiores y exteriores. Lo que separa una colección que suena bien dentro de veinte años de otra que se va llenando de ruido de fondo sin que te des cuenta.
El polvo no solo suena mal: desgasta
Lo que se oye como chasquidos y ruido de fondo son partículas alojadas en el fondo del surco. Pero el problema no acaba en el ruido: la aguja pasa por encima de esas partículas con una presión enorme concentrada en una superficie microscópica, de modo que actúan como abrasivo. Un disco sucio desgasta la aguja antes de tiempo y, lo que es peor, va deformando el propio surco de forma irreversible.
Por eso la limpieza no es un capricho de coleccionista. Es lo que protege dos cosas que cuestan dinero: los discos y la aguja que los lee.
Limpieza en seco y en húmedo
Son cosas distintas y no se sustituyen. El cepillo de terciopelo, pasado antes de cada escucha, retira el polvo superficial y la carga electrostática que atrae más polvo: es rutina diaria, cuesta diez segundos. La limpieza en húmedo, con líquido y paño, disuelve lo que está adherido al fondo del surco —grasa, restos de tabaco, suciedad acumulada— y es lo que necesita un disco de segunda mano o uno que lleve años guardado sin funda interior.
Las fundas importan más de lo que parece
La funda interior de papel que traen muchos discos es, en la práctica, un problema: el papel suelta fibras y raya el vinilo cada vez que el disco entra y sale. Sustituirla por una funda antiestática de plástico es de las mejoras más baratas que puede hacer un coleccionista, y evita además que el disco se cargue de electricidad estática al extraerlo.
La funda exterior de polipropileno protege la portada, que en muchos casos vale más que el propio disco: paraliza el desgaste de los bordes, el amarilleo y el roce entre carpetas al sacar y meter discos de la estantería. En ediciones limitadas o primeras prensadas, es la diferencia entre conservar el valor y perderlo.
Una rutina que funciona
Cepillo de terciopelo antes de cada escucha, limpieza en húmedo cuando el disco entra en casa por primera vez o si viene de segunda mano, funda interior antiestática siempre, y funda exterior en lo que quieras conservar. Con eso está prácticamente todo hecho.
¿No sabes por dónde empezar con una colección heredada o de segunda mano? Pásate por nuestro showroom de Santiago de Compostela, en San Pedro de Mezonzo 7, o llámanos al 981 373 952.